Para poder visualizar todos los contenidos debes tener instalada la versiĆ³n actual de Adobe Flash Player.

Principal El personaje Obra literaria Biblioteca digital Música Arte Fractal Galería fractal 1 El León Ensimismado Arthur Gordon Plim Seisgremius SoundBook Estrictas líneas de luz TLeO  El fascículo arqueado 01 02 03 04 05 06 Contacto Capítulo 17 Perlas de Plim slp Trobadólari Gurí rappizcero escritura soy autonomo inusual words podcast aniversario 

01

El arte asimétrico de la escrituraEscribir es un arte asimétrico y la vida un desafío impar. Ambos confunden la realidad y buscan reflejos ocultos en los espejos.Siempre hay algo más detrás de lo obvio.Es imposible traducir el lenguaje ignoto de la república de las emociones, de las ideas y las sensaciones. Pero el escritor lo intenta y, por ello, reinventa el mundo, construye el lenguaje y reinterpreta la realidad.Un juego de locos. Una necesidad de ebrios saltimbanquis jugando con el deliquio de sus plumas de colores.Sin embargo, no existe una razón, no hay un motivo, todo es pura farsa y simulación.Los seres humanos, en general, no estamos satisfechos con la república de la realidad, pero los escritores, en particular, sospechamos de manera fehaciente que nos han sido robadas algunas de sus mejores páginas. Y queremos reinventar el orden y el caos sobre páginas blancas goteadas por estrellas negras para regodeo de los dioses de la inspiración y las musas del artificio.El escritor penetra el lado efímero de los sueños en su pirámide de la soledad. Oye el rumor de olas de un mar lejano, sospecha que existen continentes por descubrir plagados de piratas cuya única bandera es la incertidumbre atrincherada en los ámbitos recónditos de la imaginación.Todo escritor es un pirata a la búsqueda de la isla del tesoro, oculta en la profundidad de su cerebro que se ramifica hasta la laguna lunar de su corazón.Allí comienzan los sueños y las pesadillas.El escritor resbala por la cueva del conejo hasta el país de las maravillas construido con palabras, se alza contra los molinos de viento y explora los ángulos obtusos nombrando la ficción con las prótesis diversas de la realidad. Sigue las huellas de siete enanos en un campo inmaculado inmenso, donde la nieve se transforma en fuego. Y, cuando despierta, el dragón todavía está allí.Se afana en un palacio donde un rey se duerme y sus vasallos se fugan, se sumerge en un jardín donde los cerezos muestran flores azules y se maravilla ante los reflejos del sol sobre una ciruela roja.Escribir es vivir otra vida. Tal vez la vida desde un punto de vista inconcreto aunque perfectamente delimitado por la holganza de la imaginación que reconstruye los odiosos vacíos que nos perturban.Siempre hay algo más detrás de lo obvio.Pero, si eres escritor, como un mosquito enfurruñado, tarde o temprano descubrirás que escribir es un arte asimétrico e imposible y la vida un desafío impar, que ambos confunden la realidad y buscan reflejos ocultos en los espejos, y que el lenguaje de las estrellas es oscuro e incierto.Encontrarás al auténtico escritor en la frontera que los demás, graciosamente, llaman locura.Siempre hay algo más detrás de lo obvio.© Xavier de Tusalle14 de junio de 2006

¿Dónde está Madrid?Buscando la pirámide del alcalde-faraón Alberto Ruizhotep GallardónEstimados ciudadanos y amigos:Acabo de llegar y al venir aquí desde el aeropuerto le he preguntado al taxista:-¿Dónde está la ciudad?-Debajo de las obras me ha respondido.Empecé a mirar las obras para luego revolver un poco por debajo pero, hay tantas, que no he sabido por dónde empezar.-¿Están buscando un tesoro? pregunté de nuevo-. ¿Se ha descubierto un importante yacimiento arqueológico?-No, están buscando la pirámide del alcalde-faraón Alberto Ruizhotep Gallardón dijo el taxista.Y, poco a poco, lo he ido comprendiendo.El alcalde-faraón Alberto Ruizhotep Gallardón va a cambiar el nombre de esta ciudad -hasta ahora conocida como Madrid- por Obrópolis y cambiará su actual emblema el oso y el madroño- por el casco y el martillo neumático. Su antecesor, el señor Álvarez del Manzano, al parecer, ya lo intentó, queriendo sustituir el oso y el madroño por el oso y el manzano, pero la cosa no cuajó.La ciudad de Madrid, la próxima Obrópolis, del faraón Ruizhotep, ya no es la Villa que solía ser. Es un queso de gruyer, un municipio picado de viruelas, un proyecto siempre a medio acabar, una linda muchacha siempre de visita en el cirujano plástico, un dentista sacando muelas sin tregua y dejando grandes espacios vacantes en las encías.Cada día se hacen tantas obras que los ciudadanos no encuentran el camino a casa y, claro, venga a dar vueltas por la M-30, la M-40, 45, 50, 55, 60, 70, 80 90 y, sí, todo hay que decirlo, 100. Hay tantas carreteras que uno ya no sabe cuál elegir. Eso sí, todas cortadas... por obras.Los espacios verdes se han vuelto grises, bueno, realmente ya no hay espacios, están ocupados por las obras y las obras están muy ocupadas buscando espacios. ¡Qué bárbara ironía! Uno se pregunta ¿dónde está Madrid? Y tiene que ir al museo de la ciudad para averiguarlo. Pero creo que el museo está cerrado por averígüenlo.La más bonita de todas las carreteras es la M-30, que está siendo enterrada junto con el resto de la ciudad. Se están cortando casi todos los árboles cuando nadie mira- y el resto de las demás cosas que pueden ser cortadas aunque todos miren-, como por ejemplo, el derecho de los ciudadanos a la movilidad, a la vida tranquila y sin ruidos y a un futuro sin martillos neumáticos constantes, excavadoras machaconas y sempiternas zanjas, calas, prospecciones y andamios.Todo eso nos costará 4 000 millones de y tantos dolores de cabeza que estoy pensando en emigrar, a Sudamérica, Europa del este o África para variar. A Egipto no, desde luego, porque las grandes pirámides me recuerdan las faraónicas obras de nuestro alcalde-faraón Alberto Ruizhotep Gallardón.Él siempre dice cuando come pimientos de Padrón: “Unas obras sí y a otras no les voy a decir que non”.El destino, queridos ciudadanos, es incierto y sobre nuestras cabezas pesa la espada perdón, la obra de Damocles.¿Cuándo acabará todo esto y podremos vivir en paz? Las ciudades se hicieron para que la gente viviera en ellas, trabajara, gozara y, bueno, de vez en cuando se proyectara y llevara a buen término alguna obra. ¡DE VEZ EN CUANDO! ¡COÑO!Espero que la megalomanía de nuestro alcalde-faraón, al que todos recordamos tanto todos los días cuando nos vemos envueltos en alguno de los diez mil atascos diarios, no llegue hasta el punto de meter fuego a la ciudad cuando ya, prácticamente, no queden obras, y desde el balcón del ayuntamiento, grite a los cuatro vientos como aquel césar zumbado y clásico, Nerón: ¡Qué gran alcalde pierde el mundo! Firmado el alcalde-faraón Alberto Ruizhotep Gallardón I, y esperemos que el último.Y digo yo, ¿por qué no se metería a obrador? Igual le salía un pan estupendo y sería un oficio más acorde con su talento.Gracias a todos, ciudadanos, ahora me voy, mi taxi espera y no sé si salir por la M-30 que está en obras, por la 40 ó 45 que están en reformas, la 50 ó la 60 que están en construcción o ir directamente al aeropuerto antes de que empiecen las obras de la nueva terminal, que seguro que no terminan nunca.Saludos, paciencia y navegar, si es que nos dejan.Xavier de Tusalle17 de junio de 2006

Siguiente página 02

El fascículo arqueado